
Poner en marcha un negocio, materializar tu idea para ganar dinero, es apasionante. Pero, en el camino de hacer realidad tu sueño, no debes olvidar preocuparte (y mucho) de llevar un adecuado control de los costes para que éstos no se coman todos tus ingresos. De acuerdo, es más divertido eso del diseño del logo, el “slogan” y la forma en que vas a demostrar a todos que tu producto es el mejor entre los mejores. Pero conseguir alcanzar tus objetivos requiere que, sin perder el entusiasmo pero con mucha sangre fría, vigiles de cerca estas cinco partidas:
Costes profesionales
Haz números sobre lo que te va a costar poner en marcha la empresa. Te recomendamos que evites dar este paso hasta que tengas un cliente real o una factura que hacer, pues te va a suponer un capital inicial y unos gastos de constitución, a los que tendrás que añadir una cuota de autónomos todos los meses, que puede lastrar tu negocio en sus primeros pasos.
Si puedes prescindir de oficinas, al principio, te ahorrarás un importante coste en alquiler y licencias. Puedes utilizar salas en centros de negocios, por horas. Y si lo tuyo es una tienda, te recomiendo que, antes de hacer una inversión en infraestructura física, lo hagas en una tienda online si el producto lo permite. Si tu proyecto es un comercio que, por las razones que sean, debe estar situado físicamente a pie de calle, puede ahorrarte mucho dinero y complicaciones si buscas acuerdos para compartir espacio en tiendas que ya estén establecidas.
Piensa que es bastante posible que necesites los servicios de un contable o de una gestoría, y en algún momento puedes llegar a plantearte el contar con un servicio de asesoramiento legal, pero es fundamental que valores el momento adecuado para dar ese paso; un profesional autónomo o empresario individual puede hacer sus facturas y llevar su contabilidad y compromisos con la administración por sí mismo, evitando costes que serán inevitables más tarde, cuando la empresa alcance un volumen de negocio mayor o más complejo. Aquí también tienes que pensar en los costes relacionados con licencias, derechos o patentes, en caso de que tu negocio se base en contenido o servicios que lo requieran.
Tecnología
Por muy equipado que ya estés (en cuanto a dispositivos y gadgets), tu labor profesional y tu actividad de negocio van a necesitar una serie de servicios que conllevan un coste que no debes subestimar. Si tienes web (y la tienes o ya vamos mal) necesitarás contar con un hosting profesional. En todo caso, tendrás que pensar en el hardware que vayas a necesitar, así como los consumibles asociados, y dimensionar todo esto en función de tus necesidades reales a corto plazo.
Como el software nativo (el que se instala en tu ordenador) ya no se lleva, utilizarás los servicios de aplicaciones en la nube o Saas, como es el caso de Facturagem. Aunque hay apps gratuitas, las que de verdad te van a servir tienen una cuota mensual. Busca las más sencillas pero eficaces para no pagar por funcionalidades que no vas a utilizar.
Y no te olvides de elegir cuidadosamente el servicio de internet en función de tu actividad y las ofertas vigentes en cada momento.
Marketing
Ha habido muy pocos negocios a lo largo de la historia que hayan logrado crecer como la espuma sin hacer una estrategia de marketing pensada y presupuestada, y casi siempre surgieron de forma espontánea y sin la intención de que se convirtieran en negocios. Como éstas son las excepciones a la regla, tú sí que debes asumir que necesitas hacer marketing para que tu negocio, primero se conozca, y crezca.
Pero claro, hay acciones menos costosas que otras, y es en ese terreno donde debes evaluar los medios en los que obtienes mejores resultados desde el punto de vista de tu público objetivo. En este punto, si no controlas de SEO, tendrás que contar con pagar a un profesional.
No dejes de medir los resultados de tus campañas, sean en el medio que sean, SEM, SSM, patrocinio de eventos, material impreso… Porque la clave en este apartado es el “coste de adquisición de cliente”. Para comparar unos medios con otros, debes tener un indicador, un número que te diga cuánto te ha costado, en total, conseguir un cliente en un medio concreto.
En resumen, piensa bien las cosas antes de hacerlas, porque la mejor forma de ahorrar en costes no es no gastar, sino acertar en dónde pones tu dinero.