Archivo de marzo de 2009

Cómo fijar tus tarifas: lo que necesitas, lo que cobra la competencia y lo que el mercado está dispuesto a pagar

Lunes, 9 de marzo de 2009

¿Cuánto debería cobrar por mis ? Esta es una de las decisiones más complicadas -y determinantes- que un tiene que tomar. Si adoptas una mala decisión, puedes acabar pagándolo durante bastante tiempo, ya que luego no resulta tan sencillo convencer al de los “reajustes en las ”. Incluso es posible que esa decisión acabe afectando a la viabilidad de tu . Hoy te vamos a dar unas claves básicas para que no falles.

Evidentemente, no existe una tarifa que valga para todas las situaciones y para todos los campos de actividad. Pero sí que hay, en cambio, algunos principios generales que pueden ayudarte a decidir tu tarifa. El otro día hablábamos del método rápido-bueno-barato para poner precio a tu trabajo, hoy nos basamos en un artículo de FreelanceFolder que propone 3 factores clave que debes valorar:

- Lo que necesitas
- Lo que cobra la competencia
- Lo que el mercado está dispuesto a pagar

Lo que necesitas

Tus tarifas tienen que adecuarse a tus necesidades. Pero no sólo tienes que tener en cuenta lo que necesitas para vivir.  También debes considerar los posibles gastos futuros relacionados con los proyectos de tu negocio. Por ejemplo:
- Acciones de marketing
- Equipamiento de oficina
- Gasto en software
- Almacenamiento de la información
- Formación
- Seguro de salud
- Un fondo de emergencia, por si tienes algún o enfermedad que te impida durante un tiempo

Muchos profesionales, sobre todo los que empiezan, no tienen en cuenta estos gastos a la hora de elaborar sus tarifas y, conforme pasa el tiempo, pueden ver limitadas las posibilidades de consolidación y de su negocio.  

Lo que cobra la competencia

Los precios que la competencia está cobrando por productos o servicios similares a los tuyos es otro de los factores clave para determinar tu tarifa.

Para conocer los precios de la competencia puedes consultar los informes publicados periódicamente por las diversas asociaciones de profesionales.

También puedes tomar como referencia lo que cobran los profesionales de tu misma actividad que trabajan a sueldo dentro de la estructura de una empresa. Eso sí, calcula que en su sueldo van incluidas cotizaciones a la seguridad social, desempleo, etc. En tus tarifas deberías compensar todos esos aspectos.

Por supuesto, puedes preguntar a la gente que conoces, y siempre tienes la posibilidad de echar directamente un vistazo en los sitios web de la competencia para ver cuáles son sus tarifas.

Quédate en el medio. Una buena estrategia es la de fijar tu tarifa más o menos en la media de la competencia. Seguramente no te interesa tener los servicios más caros, pero tampoco los más baratos.

Lo que el mercado está dispuesto a pagar

Las actividades de los profesionales independientes son muy sensibles al principio de la oferta y la demanda. Si hay muchos freelancers ofreciendo el mismo servicio y no existe suficiente demanda, las tarifas tienden a bajar. Al contrario, si un servicio está especialmente demandado y hay pocos profesionales capaces de ofrecerlo, las tarifas suben.

Lo normal es que tengas que revisar y reajustar tus tarifas cada cierto tiempo para adecuarte a la situación y las exigencias actuales del mercado. Puede que, con el tiempo, acabes detectando algunas tendencias que se repiten, y a las que puedes sacarles partido ajustando tu modelo de negocio.

Si tu campo de actividad está saturado de competencia, y ahí mucha más oferta de freelancers que demanda de servicios, puedes considerar la posibilidad de revisar los servicios que ofreces, para ajustarlos a las demandas específicas. Pregúntate si hay algún servicio, aunque solo sea ligeramente diferente, que tú puedas ofrecer y que los otros profesionales no son capaces de proporcionar. Es mejor navegar por océanos azules que en mares rojos.

Puedes leer el artículo How To Set Your Freelance Rates, publicado por Laura Spencer en FreelanceFolder.

Foto: cuenta de un restaurante japonés, cortesía de 11870.com

¿Y si hacer lo que siempre has hecho ya no resulta suficiente? La "Paradoja de Ícaro" en los negocios

Domingo, 8 de marzo de 2009

Ícaro consiguió al fin volar, y estaba tan satisfecho de sí mismo, de su nueva habilidad, que siguió subiendo y subiendo, sin darse cuenta de que el sol estaba derritiendo sus alas.

Antes, un zapatero aprendía a hacer zapatos, y seguía toda su vida haciendo zapatos. Seguramente, con el tiempo y la práctica, podía mejorar un poco su técnica, pero en esencia su seguía siendo el mismo. Las cosas no cambiaban a su alrededor, por lo que tampoco él se veía obligado a introducir demasiados cambios en el ejercicio de su profesión. Hoy todo es muy diferente…

Puede que hasta ahora te haya ido muy bien haciendo lo que haces. Pero eso no significa que esa misma actividad, o esa forma de hacer las cosas, vaya a garantizarte el en el futuro. Necesitas estar atento a lo que sucede ahí fuera, en el mercado; a las nuevas tecnologías que desplazan a las viejas; a los cambios en las necesidades de los clientes; a los métodos de trabajo y los nuevos que ofrece la . Y a un montón de cosas más.

Si te concentras exclusivamente en hacer lo que siempre has hecho, puede que tu acabe en un callejón sin salida. No sería nada extraño. Lo mismo le ha sucedido a muchas empresas de éxito. Es la denominada . Vamos a tratar de explicarla con la ayuda de Freek Vermeulen, profesor de la London Business School, y colaborador de Harvard Business:

Ícaro es un personaje de la mitología griega que, para escapar de la isla en la que se encontraba preso, se construyó unas alas uniendo las plumas con cera. El problema es que en cuanto consiguió echar a volar, se quedó embelesado con su nueva habilidad, e ignoró el consejo que le habían dado de no acercarse demasiado al sol. La cera se derritió con el calor del astro rey, las alas se deshicieron y la historia del pobre Ícaro se acabó.

La Paradoja de Ícaro es la aplicación de este mito a los negocios: la misma habilidad con la que Ícaro alcanzó el éxito -en su caso, la capacidad de volar- fue la que después le hizo caer. Su exceso de confianza le impidió ver los peligros que le amenazaban. Y esto mismo sucede a diario en el mundo de los negocios: muchas empresas que han tenido éxito haciendo algo se confían, el mercado sigue evolucionando, y ellas son incapaces de ver los riesgos a los que se enfrentan.

100: la prueba del algodón

Es un comportamiento muy extendido. Si echas un vistazo a la lista elaborada por Fortune con las 100 empresas más importantes en el año 1966, podrás comprobar que 66 de ellas ya ni siquiera existen, 15 de ellas sobreviven pero ya no están en la lista, y sólo 19 organizaciones aguantan en el top 100. La lectura es clara: seguir haciendo exactamente lo mismo que nos llevó al éxito no tiene por qué conducirnos al éxito en el futuro. Al contrario, puede ser la causa de la desaparición de nuestro negocio. Esta es la Paradoja de Ícaro. Y la tendencia se está acentuando día a día, a medida que los cambios se suceden a mayor velocidad.

¿A qué se debe la caída?

¿Cómo se produce este proceso? A lo largo de los años, las empresas se centran en los y servicios que han tenido éxito. Al principio, esta estrategia da buenos resultados, y les permite hacer las cosas todavía mejor en ese campo concreto. Pero enseguida, esto hace que la empresa preste menos atención a otros puntos de vista, otros modelos de negocio, otros métodos de trabajo, otras tecnologías, otras formas de hacer las cosas y, por supuesto, a otros y servicios.

Como resultado, las empresas llegan demasiado tarde, no consiguen adaptarse a tiempo a los cambios fundamentales que se están registrando en el mercado. Esas empresas que antes eran líderes, han perdido de vista a la competencia, ya no saben lo que sus rivales están haciendo; tampoco conocen cuáles son las actuales necesidades de los clientes; y no están al tanto de las nuevas tecnologías y los innovadores modelos de negocio que están sacudiendo el mercado.

Son muchos los ejemplos históricos de esta actitud. Entre los más conocidos, los de Laura Ashley, Atari, Digital Equipment, Tupperware, Revlon, etc.

Todas estas empresas fueron en su momento auténticos líderes del mercado, pero en algún momento perdieron su anclaje con la realidad. Algunas se recuperaron, pero otras pensaron, de manera arrogante, que lo único que necesitaban era seguir haciendo lo mismo que en su día resulto exitoso. Hoy sabemos que eso no basta.

Puedes leer el artículo Businesses and the Icarus Paradox, publicado por Freek Vermeulen en Harvard Business Publishing.

La moraleja del parquímetro: primero, establecer una relación con el cliente; después vender

Viernes, 6 de marzo de 2009

Es mucho más fácil vender algo -cualquier producto o servicio- después de haber establecido una . Por eso, el orden lógico es: primero, contactar e con el posible ; después, vender. lo explica utilizando una muy curiosa:

Cuando en Nueva York había parquímetros antiguos, las monedas de cuarto de dólar eran especialmente valiosas.

Un día estaba bajando una calle y un tipo se me acercó con cuatro monedas en la mano y me dijo: “¿Tienes un dólar para cambiarlo por cuatro monedas de cuarto?”

Consiguió engancharme. Le di un billete de dólar y cogí las cuatro monedas.

Entonces, se volvió hacia mí y me dijo: “¿Te importaría darme un cuarto?”

Qué interacción más fascinante… Primero contacta conmigo y me engancha con un intercambio justo; un intercambio que incluso me beneficia a mí más que a él.

Ahora que hemos establecido una relación, él sabe que tengo un cuarto de dólar (todavía está en mi mano). De esta forma, es mucho más difícil que su petición fracase.

Seguramente, si se me hubiese acercado y me hubiese dicho directamente “¿Tienes un cuarto de dólar?, hubiese sido invisible para mí.

Muchas veces cerramos la antes de abrirla.

Primero, contacta e interactúa. Después, vende.

Puedes leer el artículo The panhandle’s secret, publicado en el blog de Seth.

¿Cuántas horas hay que trabajar a la semana?

Jueves, 5 de marzo de 2009

¿Cuántas hay que trabajar al día? ¿Y a la semana? Es una buena pregunta. Y sólo hay una respuesta posible: depende. Depende del concreto al que nos estemos enfrentando, y de la fase en la que se encuentra. Depende, también, del rendimiento y la capacidad de cada persona, y de su grado de compromiso. Y no podemos olvidar otro factor fundamental: las horas que trabajamos dependen de nuestra filosofía de y de vida.

¿Está el éxito directamente relacionado con el número de horas trabajadas? Otra muy buena pregunta. La gente de 37 Signals -pioneros del desarrollo - tiene su propia teoría al respecto. A ellos no les ha ido nada mal. Vamos a conocerla:

Tiempo para la

En nuestra empresa cada persona decide sobre sus horarios, pero yo diría que, como media, cumplimos una jornada laboral típica: 8 horas al día y descanso los fines de semana (a no ser que realmente estemos absorbido por el proyecto y consideremos más efectivo no parar). Después del trabajo, nos tomamos el tiempo suficiente para descansar y para conseguir inspiración. Así que, normalmente, se trata de la típica (40 horas).

Trabajar muchas horas no garantiza el éxito

Demasiada gente piensa que hay que trabajar entre 80 y 100 horas semanales. Piensan: “No importa cuánto trabajes, nunca será suficiente”. Y dedican incluso parte de la noche a sus proyectos. Puede que la gente de los bancos de trabaje 18 horas al día… pero mira cómo está ahora mismo su . Lo importante no es la cantidad de horas que trabajas, sino cómo aprovechas esas horas, y a qué las dedicas.

Cuando vas justo de tiempo, te concentras en lo esencial

No hace falta que dediques un número sobrehumano de horas al trabajo. Una semana laboral normal debe ser suficiente. Incluso un poco menos debería bastar. De hecho, trabajar con el tiempo justo es una cosa buena. Te obliga a concentrarte en lo esencial. Ya no puedes perder el tiempo en cosas sin importancia. Y es que la única manera de hacer algo grande es, precisamente, concentrarse en lo esencial.

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El proceso creativo: ¿mejor empezar por la visión general o por una idea concreta?

Miércoles, 4 de marzo de 2009

Imagina que tienes que pintar un paisaje desde cero, en un lienzo en blanco. ¿Por dónde prefieres empezar? ¿Pintarías primero el árbol o el bosque?

No importa cuál sea tu área de . Si quieres marcar la diferencia en tu , necesitas ser creativo. Eso está claro. Pero, ¿por dónde es mejor empezar el ? ¿Por una visión de conjunto (el bosque) o por una idea muy concreta (el árbol)? Dicho en otras palabras: ¿es más útil ir de lo a lo o de lo a lo general?

En Freelancefolder se han planteado estas preguntas. La conclusión es que los dos enfoques, el general y el particular, presentan sus ventajas. Debes combinarlos según tu personalidad, según las necesidades concretas y los objetivos que quieras conseguir. Vamos a verlo:

Ventajas de empezar por lo general

¿Eres de los que necesitan hacer un esquema antes de abordar un trabajo? ¿Planificas todo perfectamente antes de arrancar? Entonces eres de los que van de lo general a lo particular. Estas son las ventajas de este enfoque:

-Ofrece una mejor perspectiva para no perder de vista los objetivos del proyecto.

-En todo momento sabes cuáles son los problemas y las limitaciones con las que puedes encontrarte.

-Es un buen método para encajar todas las tareas en el contexto general del proyecto.

Este enfoque es una buena opción si eres una persona analítica, y necesitas conocer todos los detalles antes de empezar.

Por otra parte, si eres extraordinariamente creativo, partir de la “” te ayudará a ceñirte a los objetivos del proyecto. Así evitarás concentrar demasiados esfuerzos en detalles aislados. Es, en definitiva, la mejor vacuna contra la dispersión.

Ventajas de empezar por un o una idea muy concreta

¿Te sientes perdido hasta que no empiezas a hacer garabatos en un papel? ¿Te gusta coger las ideas al vuelo para desarrollarlas y ver hasta dónde te conducen? Entonces eres de los que empiezan por lo particular. Este enfoque presenta las siguientes ventajas:

-Tu no se ve limitada por los prejuicios y los esquemas previos.

-Muchas veces, esas pequeñas ideas iniciales crecen y se convierten en la gran idea general.

-Es un enfoque especialmente libre de presión: no necesitas investigar ni analizar nada para arrancar.

-Suele ser una excelente manera de romper la parálisis inicial: el miedo al papel en blanco.

Este enfoque es especialmente útil cuando todo está tan perfectamente definido que parece imposible dar con algo innovador; cuando los esquemas y los objetivos fijados de antemano están limitando tu creatividad.

Arrancar con una pequeña idea puede ser la mejor vacuna contra la conocida como “parálisis por análisis”. Además, esta forma de hacer las cosas tiene todo el aliciente de la aventura: nunca sabes dónde vas a acabar.

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10 razones para iniciar tu negocio freelance en época de recesión económica

Martes, 3 de marzo de 2009

¿Estás buscando un buen pretexto para iniciar tu negocio precisamente ahora, en plena ? Pues no vamos a darte uno, sino 10. Según sostiene Brad Sugars en la revista Entrepreneur, a pesar de lo que diga la gente -y los medios- éste puede ser un buen momento para arrancar. Ya sabes: es más fácil brillar cuando las luces se apagan.

Echando un vistazo hacia atrás, a los períodos de económica que ha habido a partir de la II Guerra Mundial, podemos comprobar que duraron una media de 10 meses, y que después cedieron paso a ciclos de de aproximadamente 50 meses. Esto significa que una época de crisis puede ser un buen momento para lanzar tu idea de negocio, anticipándote al ciclo de que, tarde o temprano, llegará.

Aquí van 10 razones para empezar hoy con tu negocio:

1. Todo es más barato

Como consecuencia de la crisis, y de la reducción de la demanda, los precios han bajado. Ahora hay buenas en todos los mercados: en materiales, equipamiento, espacio para oficinas, etc.

2. Puedes encontrar a los colaboradores más eficientes

¿Necesitas colaboradores? En una época en la que incluso Microsoft despide gente, la oportunidad para encontrar profesionales cualificados y con talento es inmejorable.

3. Las empresas están buscando nuevos proveedores de y

Las empresas están tratando de cambiar para adaptarse a la situación de crisis, así que todos los contratos están encima de la mesa. Aunque tus no sean las más económicas, si eres capaz de ofrecer un servicio innovador, puedes abrir nuevos caminos y oportunidades para tu negocio.

4. Ayudas para

Las instituciones públicas han adoptado planes de estímulo y reactivación. Esto se traduce en ayudas e incentivos que puedes aprovechar para lanzar tu negocio. Ya sabes que la obtención de subvenciones nunca puede ser el eje de tu negocio -¿qué tipo de emprendedor serías entonces?- pero es un factor que hay que tener en cuenta.

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6 señales de alerta: ese cliente puede convertirse en un auténtico dolor de cabeza

Lunes, 2 de marzo de 2009

¿Nunca has tenido un que ha acabado convirtiéndose en un auténtico infierno? Es imposible saber con exactitud cómo será tu próximo , pero existen algunas señales que nos alertan de los peligros más comunes. En Freelanceswitch han elaborado un buen recopilatorio. Ya sabes: a veces merece la pena decir NO antes que caer en un agujero negro. ¡Atento a las señales!:

1. “Intenté hacerlo yo mismo, pero…”

Esta frase suena a declaración de artista frustrado… Mal asunto. El cliente ha tratado de hacer el , pero no ha sido capaz. Y ahora te ha elegido a ti para que recojas todas las piezas y recompongas el proyecto. Aunque no lo diga, es muy posible que ese cliente tenga ya una visión en su cabeza sobre cómo tienen que hacerse las cosas, y no va quedarse satisfecho con algo diferente a lo que tiene en mente.

Seguramente encontrarás problemas a la hora de mostrarle cuáles de esas ideas son equivocadas, y es muy fácil que no acabes demasiado orgulloso del resultado final, porque nunca habrás tenido el control del proyecto.

Opciones: Este tipo de cliente es muy complicado, así que piénsalo bien antes de aceptar. Eso sí, si consigues que el cliente quede satisfecho, seguro que hablará bien de ti a todos sus colegas y conocidos: al fin y al cabo, has sido capaz de resolver un que a él le superó.

Si decides seguir adelante, lo mejor es que intentes que el cliente especifique qué es exactamente lo que quiere y cómo lo quiere, para no perder el tiempo en la dinámica ensayo-error-nuevo ensayo.

2. No hay

A simple vista, un proyecto sin un plazo de entrega fijo puede parecer una gran oportunidad para desarrollar un trabajo relajado, sin presiones de ningún tipo. Pero debes estar atento, porque en realidad esto suele significar que el cliente no está demasiado comprometido con el proyecto. Y un cliente que no te devuelve las llamadas de teléfono y que no responde a tus correos es todavía peor que uno que está todo el día encima de ti. A menudo, esta situación puede conducir a que el cliente abandone el proyecto (y es posible que también te deje tirado a la hora de abonar la ).

Incluso si ese cliente parece muy interesado en el proyecto, el hecho de que el plazo de entrega sea demasiado vago puede convertirse en un problema serio: es fácil que cambie de idea muy a menudo. Eso se traducirá en un bucle de revisiones y modificaciones. Lo más posible es que te salgas del . Y suele ser difícil trasladar los extras al cliente.

Opciones: Intenta trazar un plazo de entrega específico. Sé suave pero firme con el cliente. Recuerda que es por el bien de todos: el tuyo y el suyo.

3. “Un amigo me dijo que debería…”

Cuidado con los que pronuncian esta frase. Puede ser un signo de que no conocen bien el tema del que están hablando, y de que quizá ni siquiera necesitan eso que están pidiendo. Esta situación puede conducir al desinterés en el proyecto -tal y como sucede en el caso 1- y a malentendidos muy costosos: es posible, por poner un ejemplo, que el cliente pida un branding completo y que luego -cuando el branding ya está hecho- descubras que lo único que quería era una tipografía de moda para el logo de su empresa.

No te fíes incluso aunque el cliente utilice un lenguaje técnico: es posible que no lo esté utilizando correctamente.

Opciones: Detalla con exactitud lo que vas a hacer, y lo que se necesita para llevar a cabo el proyecto. Intenta obtener del cliente toda la información que puedas. La idea es que descubras qué es lo que el cliente realmente quiere antes de que sea demasiado tarde. Si consigues guiarle correctamente a través del proceso, habrás ganado su confianza, y posiblemente hayas conseguido un cliente para mucho tiempo.

4. Demasiados

Este es un problema típico cuando trabajas con grandes empresas, o con la administración pública. Hay demasiadas personas opinando y decidiendo sobre el proyecto. Eso puede hacer que pierdas el tiempo avanzando en una dirección, para que luego llegue otro interlocutor y cambie los objetivos, o las reglas del juego. También puede ocurrir que quedes atrapado en una “guerra” entre varios interlocutores. Aunque el presupuesto para el proyecto sea grande, es fácil que se diluya en correcciones, revisiones y pasos en falso.

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Buzz: el arte del marketing "boca a boca"

Domingo, 1 de marzo de 2009

¿Has oído hablar del ? Seguro que sí. Es un término del marketing (o ) que describe la expectación y el impacto que genera un producto o servicio debido a la circulación de opiniones de los usuarios. Internet ha acelerado la circulación de estos mensajes, y ha hecho posible que podamos darnos a conocer prácticamente sin emplear recursos económicos. Una noticia especialmente buena para los profesionales independientes que buscamos ampliar nuestra cartera de .

Emanuel Rosen es el autor de dos libros sobre el buzz y el marketing boca a boca. En una entrevista pescada en el blog de Guy Kawasaki, Rosen explica cuáles son las claves del nuevo marketing. Hemos seleccionado lo más interesante. No te la pierdas:

El origen: ¿por qué la gente habla de un producto o servicio?

El “boca a boca” está en nuestros genes. Estamos programados para compartir información con nuestros amigos sobre dónde encontrar nuestra próxima comida, o sobre el tigre que nos va a elegir como su próxima comida. Hablamos para conectar. Cuando mi hija les cuenta a sus amigas que se ha comprado un jersey nuevo, también está estableciendo y manteniendo sus lazos sociales. Usamos el boca a boca para hablar sobre nosotros mismos: si te comento que voy a realizar un viaje de 10 días en trineo por Alaska, te estoy contando que soy una persona muy aventurera.

Qué viene primero: ¿las o el boca a boca?

Existen algunos productos que se “anticipan” antes del lanzamiento, como ha ocurrido con Halo 3, y de los que se habla muchísimo antes de realizar una simple . Pero ésta es la excepción. Desde el momento en que la recomendación de un producto se inicia con la experiencia del producto, necesitas tener a alguien que use el producto y que, si es posible, esté encantado con él. ¿Cómo consigues a esos consumidores tempranos? Utilizando métodos de marketing boca a boca, como las presentaciones para implantar el producto, o los pre estrenos (la gente a la que se invita al pre estreno de una película normalmente habla mejor de ella que si tiene que ir por su cuenta). También utilizando técnicas tradicionales de . Si tu producto o servicio es, de alguna manera, contagioso, entonces utiliza a los usuarios para que empiecen a hablar de él.

¿Cuáles son los elementos esenciales para implantar un producto?

La clave consiste en comprender que, aunque estemos conectados los unos con los otros, la información sobre un producto nuevo muy raramente se extiende como un incendio descontrolado. La información suele quedarse atascada porque vivimos en recintos socialmente aislados. Para acelerar el boca a boca, las empresas tratan de implantar sus productos en diferentes recintos. La campaña ideal se realiza a gran escala, y permite a la gente tener una experiencia de primera mano con el producto. Para conseguirlo, hay que reducir la barrera del precio tanto como sea posible, de manera que normalmente el producto se entrega gratuitamente, o a un precio muy reducido.

¿Cómo promocionar un sitio web o un servicio gratuito?

La buena noticia es que la barrera del precio no existe. La mala noticia es que el bien que estás intentando dar a conocer es menos tangible, que no se puede tocar. La idea básica es la misma: identificas los segmentos de gente geográficamente, por área de interés, por formación académica, o por cualquier otro concepto que tenga sentido en ese caso. Entonces, te acercas a la gente en cada uno de esos segmentos tratando de seducirles con el servicio. Es un reto que compartes con otros productos y servicios. El hecho de que una editorial lance al varias copias de un libro que todavía no ha salido no garantiza que la gente las lea. Pero con constancia, y algo de boca a boca por parte de los usuarios, es posible que más gente pruebe el producto y comiencen, ellos también, a hablar sobre él.

¿Cuáles son las características de un producto contagioso?

El mejor boca a boca no proviene de un acto promocional, sino del producto en sí mismo. El caso típico de producto contagioso es el siguiente: un producto o un servicio que, cuando lo usas por primera vez, te hace exclamar “¡Impresionante!”. Otros ejemplos: productos que evocan emociones poderosas -The Blair Witch Project (El de la bruja de Blair)- o que te recompensan por hablar de ellos, como Facebook.

Los productos que son “visibles” pueden ser contagiosos también: piensa en la primera vez que viste un iPod. Incluso las ideas abstractas pueden volverse contagiosas. La idea de vivir con cáncer fue trasladada a la pulsera amarilla LiveStrong (la fundación del ciclista Lance Armstrong) que consiguió generar millones de conversaciones sobre el tema.

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