No eres invencible: 5 claves para evitar que tu actividad freelance acabe con tu salud
El otro día hicimos una lista con los principales riesgos para tu actividad como freelance, pero nos dejamos en el tintero uno muy importante: la salud.
Estas son algunas de las preguntas con las que puedes empezar tu diagnóstico:
- ¿Trabajas 12 horas seguidas a menudo?
- ¿Tienes frecuentes dolores de espalda?
- ¿Le robas horas al sueño para acabar los proyectos?
- ¿Te alimentas de lo primero que pillas, y encima lo devoras delante del monitor?
- ¿Haces menos ejercicio que un gato de escayola y te estás convirtiendo en un/a profesional de “gran perímetro”?
Si has respondido afirmativamente a cualquiera de estas preguntas, tenemos una mala noticia que darte. Aunque todavía no lo sepas, no eres invencible. Todas las facturas que ahora le estás pasando a tu cuerpo, tu cuerpo te las devolverá con creces…
Los “esfuerzos extra” no son productivos
Los “esfuerzos extra” son falsamente productivos o, mejor dicho, sólo son productivos a corto plazo. A la larga, se comen toda tu ilusión y tu energía, y pueden hacer que tu salud empeore hasta dejarte en el dique seco profesional.
Los sprints sólo son válidos de forma puntual y extraordinaria. Para no verte obligado a abandonar antes de tiempo, deberías plantearte tu actividad profesional por lo menos a medio plazo. En FreelanceFolder nos recuerdan cuáles son los 5 puntos que debes tener en cuenta para garantizar que te encuentras en plena forma mental y física:
1. Duerme suficientes horas
No importa la causa. Puede ser que te hayas organizado mal y hayas dejado todo el trabajo par aun atracón final. También puede ocurrir, simplemente, que tienes demasiado trabajo y unos plazos de entrega infernales. En cualquier caso, si no duermes lo suficiente, no sólo te quedarás sin energía, sino que te encontrarás lento y espeso a la hora de trabajar, tendrás mal humor y estarás irritable. En resumen: te convertirás en una especie de zombie gruñón. El consumo excesivo de excitantes -café y té- tampoco ayuda.
Puede que a veces trasnochar sea inevitable. Pero si la historia se repite a menudo, será mejor que te replantees la situación, porque no te estás haciendo ningún favor ni a ti ni a tu cliente. Los zombies no trabajan mejor y, además, resulta difícil convivir con ellos.
2. Haz ejercicio
Da igual lo rápido que teclees y lo mucho que muevas el ratón. Trabajar delante de un ordenador no cuenta como ejercicio… La mayor parte de los freelance pasamos casi todo el día sentados, y la vida sedentaria siempre origina trastornos en la salud. Si quieres evitarlo, te conviene hacer algo de ejercicio regularmente. Así podrás estirar las piernas, desentumecer los músculos y, por qué no, liberar unas cuantas endorfinas. Esto es lo que dice la Wikipedia sobre la “droga de al felicidad”:
Son producidos en la glándula pituitaria y el hipotálamo en vertebrados durante ejercicios vigorosos, excitación, y orgasmos; y se parecen a los opiáceos en su habilidad para producir analgesia y una sensación de bienestar. Las endorfinas actúan como “eliminadores naturales del dolor”, cuyos efectos pueden potenciar el de otras medicaciones.
Como has visto, el ejercicio tiene un efecto casi mágico: nos pone de buen humor y, contra lo que pudiera parecer al principio, nos recarga de energía. Cuando lo practicamos nos sentimos mucho más activos y menos cansados, y dormimos mucho mejor. Así que, aunque al principio te dé pereza, busca una actividad que no sea demasiado exigente -no se trata de lesionarse- y que te divierta.
Si puedes quedar con alguien para practicar, mejor. Pero si no encuentras a nadie, o los horarios no coinciden, no lo utilices como excusa para no hacer deporte. Un buen paseo diario puede ser suficiente para empezar.
3. Come bien
Existe una tarea fundamental a la que muchas veces no prestamos la atención que merece: hacer la compra. Lleva un poco de tiempo, es verdad, pero tu cuerpo lo va a agradecer, y seguramente tu bolsillo también. Comer pizza todos los días no es llevar una dieta equilibrada. Los bocadillos están bien de vez en cuando, y los platos precocinados son muy socorridos, nadie lo duda, pero luego no te asustes si vas a hacerte unos análisis y te dicen que tienes el colesterol por las nubes…
Recuerda que también existen los alimentos frescos, las legumbres, las frutas y las verduras. Entra en la dinámica de comer bien y “no podrás salir” del círculo virtuoso. Enseguida te encontrarás mucho mejor.
No comas delante de la pantalla. Es mejor que aproveches bien el tiempo cuando toca trabajar, y que descanses un rato a la hora de las comidas. Dedícale el tiempo que necesita. Siéntate en la mesa, y come sin prisas.
4. Cuidado con la postura
Una buena silla y una buena postura te ahorrarán dolores de espalda, contracturas, jaquecas y un montón de molestias que, aunque parezca mentira, pueden surgir delante de un ordenador. Regula la altura de tu silla y tu mesa para que la postura no sea forzada. Separa tu vista de la pantalla de vez en cuando y mira al infinito para descansar tus ojos. Por muy poco dinero puedes hacerte con un teclado ergonómico, y una alfombrilla con apoyo para la muñeca.
Y es que la muñeca es otro de los puntos débiles, sobre todo si eres diseñador, y haces un uso intensivo del ratón. Ante las inflamaciones no hay demasiadas alternativas: puedes descansar más a menudo y, si el problema persiste, puedes probar a cambiar de mano, para repartir el trabajo. Parece imposible, pero no lo es.
Si ves que tu cuerpo ya no da más de sí, suele ser muy útil acudir al fisioterapeuta para que deshaga los nudos y puedas empezar otra vez desde 0 (o casi).
Aquí tienes una lista con las cosas que debes hacer cuando te sientas delante del ordenador.
5. Gestiona la presión
Los efectos de una tensión sostenida pueden ser nefastos sobre tu salud mental y física. Incluso si crees que puedes dominarla, tu cuerpo siempre acaba formulando alguna especie de queja: angustia, dolores aparentemente sin causa, malestar general y un largo etcétera, porque cada cuerpo reacciona de una forma distinta.
Lo ideal es que consigas divertirte con lo que haces. Es evidente que la tensión 0 no existe cuando hay un cierto nivel de exigencia, pero deberíamos ser capaces de medir bien nuestras fuerzas, y de parar a tiempo si hace falta. Tras una temporada de mucho trabajo, las vacaciones -o en su defecto las minivacaciones- son imprescindibles para desconectar y cargar las pilas.
De lo contrario, puedes acabar amargado. Y eso significará que, para ti, trabajar como freelance ya no merece la pena, porque ya no consigues divertirte y disfrutar con lo que haces. Hay que evitarlo a toda costa.
Recuerda: El tiempo y el esfuerzo que dedicas a cuidar tu salud nunca es tiempo perdido. Cuando no te encuentras bien, nada funciona. En cambio, cuando estás en forma te encuentras de mejor humor, y estás en la mejor disposición para disfrutar con lo que haces y para tomar las decisiones más adecuadas.
Puedes consultar el artículo Is Freelancing Hurting Your Health?, publicado por Laura Spencer en FreelanceFolder.

5 de agosto, 2009 - 22:02
[...] COMER Y DORMIR. El otro día vimos que robarle horas al sueño y comer delante del ordenador no es nada recomendable, y puede pasarle factura a tu salud. Así que debemos descartar recortes en estas actividades [...]
20 de agosto, 2009 - 17:36
[...] también es cierto que cuando la presión supera los límites y nos desborda, puede afectar negativamente a nuestra calidad de vida y a nuestra salud. El resultado más frecuente es que nuestra aventura como freelance acabe antes de tiempo. Por eso [...]