Empieza tu carrera como freelance con buen pie: 6 cosas que debes saber
Llega el momento de dar el salto. Has decidido que lo de trabajar para un jefe no te va. Que no quieres perder el tiempo yendo y viniendo a una oficina. Que lo que tú quieres es realizar tus proyectos a tu ritmo y a tu manera, desde el lugar que tú elijas. En otras palabras, vas a hacerte freelance.
Y seguramente te preguntarás: ¿por dónde empiezo?
Aquí tienes 6 consejos que te ayudarán a encontrar tu camino como profesional independiente:
1. Encuentra tu camino y diseña un plan
Antes de empezar a disparar en todas las direcciones, piensa:
1. qué es lo que haces mejor
2. qué contactos tienes
3. qué te gusta hacer
Es sencillo. Un ejemplo: puede que lo tuyo sea la ilustración, que conozcas a bastante gente en el mundo de las editoriales y que te guste dibujar para el público infantil. Perfecto: entonces ya sabes cómo posicionarte. Seguramente has encontrado tu camino.
Si no lo tienes tan claro y no sabes por dónde empezar, céntrate en una de las tres variables:
1. Especialízate en esa actividad en la que ves que puedes destacar.
2. Intenta sacar partido a tu red de contactos, donde seguro que encontrarás oportunidades.
3. Concentra tu tiempo y tu esfuerzo en aquella actividad que más te atrae. Aprende, estudia y práctica para convertirte en un experto. Así encontrarás un hueco en el mercado.
Cuando hayas decidido lo que quieres hacer, define un plan en el que recojas el tipo de proyectos que vas a realizar, y las acciones que vas a llevar a cabo para llegar a los clientes que te interesan (tu público objetivo).
2. No aceptes cualquier proyecto (al menos, no al principio)
Para tener éxito en una carrera, es fundamental arrancar lo mejor posible. Por eso, lo ideal es que no aceptes cualquier trabajo que pase por delante de tus narices. Intenta seleccionar bien tus proyectos. Para consolidar tu carrera como freelance, te interesan:
- Los proyectos que te van a aportar más: Y no estamos hablando de dinero. Son proyectos que te van a permitir aprender y especializarte en las actividades o en el sector que a ti realmente te interesa.
- Los proyectos en los que vas a aportar más: Si eliges los proyectos que se ajustan a tus cualidades, conseguirás marcar la diferencia frente al resto de profesionales, te costará menos tiempo y esfuerzo, disfrutarás más y, por supuesto, el cliente estará plenamente satisfecho con el resultado.
Piensa que si desde el principio te sales del camino que te gustaría seguir, cada vez será más difícil recuperarlo. Los proyectos del Tipo A te conducen a más proyectos del Tipo A. Volver a los proyectos del Tipo B es cada vez más complicado. Así que, si el proyecto no encaja en tu plan, no tienes por qué aceptarlo.
La fuerza de las circunstancias. Es evidente que si las cosas no salen como tenías planeado, o llega un período de vacas flacas, la situación te obligará a aceptar proyectos que quizá no te convencen del todo. Pero lo que no puedes hacer es rendirte desde el minuto 1.
La mayoría de los freelance comienzan compaginando su trabajo como asalariados con los proyectos por su cuenta. Estos ingresos “fijos” pueden ser un buen soporte inicial para elegir sólo aquellos proyectos que te interesan.
3. ¿Qué es lo que ofreces? Construye tu propuesta de valor al cliente
Una vez que ya tienes claro lo que quieres hacer, debes tratar de construir bien tu propuesta de valor a los clientes: ¿Quién eres y qué les ofreces? ¿Por qué confiar en ti?
Estas son algunas de las preguntas clave que debes estar preparado para responder:
- ¿Qué tipo de trabajo realizas? No vale una respuesta genérica: debes explicar cuál es tu nicho específico, o tu nivel de especialización.
- ¿Qué es lo que te diferencia? ¿Dónde aportas valor? ¿Qué es lo que haces mejor que los demás? El valor está en esa área específica de actividad en la que no solo eres bueno, sino muy bueno; tanto, que te permite diferenciarte de la competencia. Debes concentrarte precisamente en aquellas actividades en las que aportas valor.
- ¿Qué tipo de clientes tienes? ¿Grandes, pequeños, de un sector concreto, de todos? Plantéate con qué tipo de empresas prefieres trabajar, para ir avanzando en la dirección que más te interesa.
- ¿Cuánto cobras? No es una pregunta fácil de responder, mucho menos al principio, pero aquí tienes unos cuantos consejos muy útiles para poner precio a tu trabajo.
- ¿Qué tipo de relación contractual vas a tener?
- ¿Cómo vas a cobrar? Piensa en los términos del contrato y la forma de pago. Por transferencia, tarjeta de crédito, 50% por adelantado, etc.
- ¿Dónde estás ubicado y cuáles son tus horarios? Lo mejor es que te fijes unos horarios normales de oficina. Nada de disponibilidad absoluta y esas cosas. Si empiezas a decir que también trabajas por las noches, imagínate cómo puedes acabar…
4. Sintetiza tu propuesta
Bien. Ahora ya sabes qué es lo que ofreces y cómo. Pero no basta con que lo tengas en tu cabeza. Imagina que te encuentras con un posible cliente y surge una oportunidad. No vas a tener todo el día para explicarle lo bueno/a que eres. Debes ser capaz de expresar tu proposición de valor de forma clara y resumida.
El “discurso del ascensor” es un pequeño monólogo compacto que se supone que tienes que llevar preparado por si te encuentras a algún posible cliente -donde sea- y aparece la oportunidad de conseguir un proyecto. En esos casos, no hay tiempo para balbuceos ni para divagaciones. En teoría, debes ser capaz de de presentarte de manera efectiva a un completo extraño en el tiempo que tardas en realizar un trayecto en ascensor.
Se supone que, en un par de minutos, tienes que mostrar la esencia de lo que eres, de lo que haces y de lo que ofreces, de manera que consigas abrir oportunidades de trabajo con tus nuevos contactos. Lo más práctico es que te hagas un pequeño resumen y lo interiorices. Después, cuando surja la oportunidad, seguro que eres capaz de adaptarlo a las circunstancias específicas.
Tarjetas de negocio. La memoria es débil, también la del cliente. Así que, por muy buena impresión que hayas causado, lleva siempre contigo una tarjeta de negocio.
Puedes consultar el artículo Qué hay que decir para convencer a un posible cliente de que eres el profesional adecuado.
5. Al principio, todas las personas que conoces son tu público objetivo
Las oportunidades pueden aparecer en cualquier lugar y en cualquier momento. Está muy bien que incluyas en tu plan las acciones y el público objetivo al que intentarás llegar (normalmente empresas y autónomos relacionados con tu área de especialización). Pero no debes olvidar que, especialmente al principio, muchas oportunidades procederán de tu red actual de contactos: familiares, compañeros y ex compañeros de trabajo, amigos y gente que conoces, por ejemplo, de tus actividades de ocio.
Conforme vayas ganando experiencia, podrás ir ampliando tu red. Si trabajas bien, los clientes hablarán bien de ti, y posiblemente te pondrán en contacto con otros clientes. Hasta entonces, aprovecha lo que hay. Ten en cuenta, eso sí, estos riesgos típicos de la actividad freelance. Descubrirás, por ejemplo, que trabajar para la familia no suele ser la mejor opción…
Networking. Las redes sociales, especialmente las de tipo profesional, constituyen una buena manera de reforzar tus contactos, de darte a conocer y de encontrar nuevos clientes. Así que no las pierdas de vista.
6. No vendas motos
En el mundo de la empresa hay una especie de leyenda que, aunque no siempre se ajusta a la realidad, está muy presente en el inconsciente colectivo. Es la siguiente:
El comercial se encarga de “venderle la moto al cliente” -le propone algo maravilloso pero imposible de realizar en el plazo y el presupuesto acordado- y después el resto del equipo tiene que tratar de construir esa moto aunque sabe que es imposible. Esta situación suele generar bastantes tensiones.
Pues bien: vender motos es un práctica poco honesta y, en el caso de los freelance, resulta suicida. Piénsalo: si te comprometes a realizar algo imposible para el plazo y el presupuesto pactado, serás tú mismo el que sufras las consecuencias. Nadie más va a construir la moto por ti. Y además te tocará darle explicaciones al cliente…
Para evitar este tipo de problemas, sigue estos consejos:
- Asegúrate de que el acuerdo está claro para ambas partes, y que no hay malentendidos. Tú y el cliente debéis estar de acuerdo en el alcance del trabajo -lo que se va a hacer-, en el plazo de entrega y en el precio final.
- Ofrece tus servicios sólo cuando crees que puedes aportar valor. El cliente confía en ti. Si abusas de él, estás traicionando su confianza y, a la larga, eso se va a notar. Tu marca personal depende, de manera directa, de la satisfacción de tus clientes.
- Cíñete a tus posibilidades. No te comprometas a realizar proyectos para los que no estás preparado. Es mejor empezar con proyectos pequeños, en los que siempre tienes el control sobre la situación.
Ilusión y energía positiva
Y, por supuesto, lo más importante de todo: empieza con ilusión y trata de disfrutar de todas las cosas buenas que tiene trabajar como freelance. Podrás afrontar los proyectos a tu manera, a tu ritmo, donde tú quieras y cuando tú quieras. No está nada mal, ¿no crees?

31 de agosto, 2009 - 19:32
genial articulo, saludos
3 de septiembre, 2009 - 7:49
En el articulo lo comentas, pero me gustaría destacar que es realmente importante que te guste la actividad que vas a realizar como freelance o emprendedor porque vas a pasar muchas horas dedicandole esfuerzo a esa actividad. Además el dinero no debe ser el motivador principal, si disfrutas de las actividades que haces le pondrás pasión, te sentirás realizado cuando las necesidades de tu cliente sean satisfechas, generarás valor para el y el dinero viene solo..
3 de septiembre, 2009 - 21:19
Tienes razón, Ariel. A todo el mundo se le nota cuando pone pasión en lo que hace. En un trabajo como asalariado no resulta tan llamativo, porque el profesional se puede camuflar bien en el grupo. Pero, como freelance, no hay manera de esconderse. La pasión tiene su reflejo en el rendimiento final. Si el cliente se da cuenta de que no nos gusta lo que hacemos, estamos perdidos.
Además, nadie es capaz de realizar un esfuerzo sostenido por algo que no cree que merece la pena… Para explicarlo, sigue valiendo el ejemplo de siempre: una hora se nos pasa volando cuando hacemos algo que nos gusta. Si no nos gusta, puede convertirse en una auténtica tortura.
Saludos.
6 de septiembre, 2009 - 11:10
[...] se trata de “vender motos“. Es sólo que debes ser consciente de que también se nos valora por la imagen que [...]
6 de octubre, 2009 - 8:15
[...] se trata de “vender motos “. Es sólo que debes ser consciente de que también se nos valora por la imagen que [...]