Pon precio a tu trabajo basándote en el valor que aportas al cliente
Para un freelance siempre resulta complicado ponerle precio a su trabajo. Pero es algo que forzosamente hay que hacer. ¿Has pensado alguna vez en cuál es el criterio que utilizas para fijar tu precio? ¿Estás seguro de que es el más adecuado?
En FreelanceSwitch han reflexionado sobre el tema. Después de analizar otras variables importantes -el tiempo dedicado y la dificultad del proyecto-, han llegado a la siguiente conclusión: lo más acertado es que pongas precio a tu trabajo basándote en el valor que aportas al cliente.
Vamos a verlo paso a paso. Una pregunta puede servirnos como punto de partida para ir avanzando en la reflexión: ¿En qué podemos basarnos para poner precio a nuestro trabajo?
1. Precio basado en el tiempo
Este planteamiento es claro: consiste, básicamente, en cobrar por horas. Solo tienes que multiplicar tu precio/hora por el número de horas dedicadas al trabajo para obtener el precio final del proyecto.
Aparentemente, el sistema es muy sencillo. Pero tiene sus inconvenientes. Porque lo cierto es que, a lo largo de tu carrera como profesional, el rendimiento no es siempre el mismo. A medida que vas realizando proyectos vas adquiriendo una valiosa experiencia, que te permite realizar los trabajos mejor y en menos tiempo.
Si eres más rápido que al principio, ¿significa eso que tienes que cobrar menos porque has hecho el trabajo en menos horas?
La respuesta está muy clara: no. De hecho, contigo el cliente obtiene un servicio igual o mejor en menos tiempo, lo que le permite tener el proyecto terminado en un plazo más ajustado.
2. Precio basado en la dificultad
También existe la posibilidad de poner precio a nuestro trabajo basándonos en la dificultad que entraña. Parece lógico: cuanto más difícil, más debemos cobrar.
Pero luego no resulta nada sencillo. Para empezar, porque normalmente el cliente no suele saber si una tarea o un proyecto es más o menos difícil. Seguramente, para él ese trabajo es demasiado difícil -sin matices, porque no lo conoce-. Por eso mismo ha tenido que buscarte a ti para que lo hagas. De lo contrario, quizá lo hubiera hecho él mismo…
Y al revés. Ese trabajo puede resultar sencillo para ti, porque estás acostumbrado a hacerlo. Seguramente, es un tema que te interesó desde el principio, y que además se te daba bien de forma natural. Esta es, muy probablemente, la razón por la que te especializaste en esa área concreta.
El hecho de que hacer ese trabajo te resulte “sencillo” no implica que debas cobrar menos por hacerlo. Al fin y al cabo, el beneficio que proporcionas al cliente es el mismo, independientemente de si te ha resultado fácil o dfícil.
Y después de superar estos dos planteamientos, llegamos al final de nuestra reflexión:
3. Precio basado en el valor que aportas al cliente
La esencia de esta idea es basar tus precios en el valor que aportas a tu cliente. No en lo fácil o difícil que te resulta realizar el trabajo. El tiempo es una variable importante que tendrá efectos en tu planificación y en tu presupuesto. Eso es evidente. Pero no puede ser la variable decisiva. Tienes que ir un paso más allá, para plantearte si realmente tu trabajo está aportando valor a tu cliente, y en qué medida lo hace.
Puede que lo que haces sea de gran utilidad para tu cliente, aunque a ti no te suponga ni demasiado tiempo ni demasiado esfuerzo. Eso tiene un precio. Seguramente, la primera vez que hiciste un proyecto de ese tipo te costó mucho esfuerzo. Pero después, con la práctica, te has vuelto mejor y más rápido. Esa experiencia y ese conocimiento se reflejan directamente en el valor entregado al cliente, y deben tener un reflejo en el precio.
Este planteamiento también tiene su reverso. Puede que tu aportación al cliente sea intercambiable por la de cualquier otro profesional (tu trabajo se ha convertido en una “commodity”). También en ese caso, el valor -más bien escaso- que aportas deberá ir reflejado en el precio. De lo contrario, será el cliente el que decida cambiar a otro proveedor que hace lo mismo que tú y cobra menos…
¿En qué te basas tú para poner precio a tu trabajo?
Puedes consultar el artículo Why I Believe in Pricing Work Based on Value, publicado por Brian Casel en FreelanceSwitch.

6 de febrero, 2011 - 10:37
[...] Entre los profesionales freelance existe un eterno debate: ¿es mejor cobrar por horas o cobrar por proyecto? Ya hemos hablado de ello en varias ocasiones, e incluso hemos sugerido que lo mejor es cobrar por el valor que realmente aportas a tu cliente. [...]
16 de noviembre, 2011 - 17:40
[...] Entre los profesionales freelance existe un eterno debate: ¿es mejor cobrar por horas o cobrar por proyecto? Ya hemos hablado de ello en varias ocasiones, e incluso hemos sugerido que lo mejor es cobrar por el valor que realmente aportas a tu cliente. [...]