El error puede ser bello, pero siempre es más divertido cuando fallan los demás

Lunes, 2 de febrero de 2009

El tema de los errores es interesante por varios motivos. De los errores podemos decir las siguientes cosas:

Errar es humano

Sólo los humanos nos equivocamos. Si el paracaídas no se abre, no es culpa del paracaídas: es de la persona que lo fabricó, de la persona que lo revisó, o del usuario que no sabe utilizarlo (y que en ese instante está pasando por apuros muy serios). Porque al paracaídas ni se equivoca ni deja de equivocarse: no tiene voluntad ni capacidad de decisión. 

Esto, que parece una obviedad, tiene su importancia, porque si aceptamos que las cosas no fallan, que quienes fallamos somos nosotros, entonces nos vemos obligados a asumir responsabilidades. A partir de ahí podemos poner los medios para evitar errores en el futuro. Es de sentido común y, sin embargo, lo más común es encontrar gente que echa balones fuera. En el entorno laboral, el ejemplo más típico consiste en echarle la culpa a “los problemas técnicos”. Todos sabemos que esa no es más que otra manera de no asumir responsabilidades.

Es imposible no fallar alguna vez

Por otro lado, no podemos olvidar que siempre va a existir algún . Ni siquiera los más grandes se salvan. Y si no, que se lo pregunten a , que durante estos últimos días ha sido la comidilla de la Red porque su todopoderoso buscador estuvo una hora fuera de servicio, concretamente el pasado sábado. 

En este sentido, al menos como freelance, la clave está en no quedarse paralizado por el miedo a los errores. Hay que asumir que “al que anda le pasa”. Porque, tal y como comentábamos en otro artículo, la única manera de no fallar es no hacer nada… Dado que esta es, precisamente, la peor solución, lo importante es asumir que vamos a cometer algunos errores -los menos posibles, claro-, y que esos errores nos van a permitir aprender y mejorar. 

Se puede fallar con estilo

Has oído bien: incluso las pueden hacerse con estilo. Si no te lo crees, échale un vistazo a los ejemplos que han seleccionado en Smashing Magazine.

Dicho lo cual, casi siempre es más divertido cuando es otro el que falla… ¿No crees?