Trocéalo todo: 9 pasos para construir tu horario de trabajo perfecto

Domingo, 2 de agosto de 2009

“Dedicar al el que el requiere, ni un minuto más ni un minuto menos”. Es un lema que cualquier profesional suscribiría. Y es que normalmente nos organizamos del todo bien. Saltamos de un tema a otro sin orden, navegamos por Internet, hablamos por teléfono, miramos el correo, nos quedamos bloqueados en una tarea…  El resultado ya lo conoces: a menudo tenemos que compensar esa falta de con un montón de horas “extra”.

Pero eso se va a acabar. Te proponemos un método en 9 pasos que te permitirá organizar tu tiempo de una forma eficaz y adaptada a tus necesidades específicas. La clave es sencilla: trocéalo todo. Convierte tus , tu tiempo y tu atención en trozos más pequeños. Trabaja mediante sprints cortos y llegarás mucho más lejos. El tiempo que ganes, es tiempo para ti. Podrás usarlo como quieras:

1. Descubre cuál es tu “unidad de atención”

Es posible mantenerse durante horas delante de la pantalla del ordenador, es verdad, pero eso no significa que estemos avanzando a buen ritmo con el trabajo. Nadie es capaz de mantener un alto nivel de concentración durante mucho tiempo. En cuanto nos saturamos, comenzamos a saltar a otras actividades accesorias: consultar el correo, mandar un mensaje, echar un vistazo a los periódicos online…

Para aprovechar bien el tiempo, es importante que descubras cuál es tu “unidad de atención”, es decir, el tiempo que eres capaz de dedicar a completar una tarea sin interrupciones y con un alto nivel de concentración. Puede ser de 30 minutos, 45 minutos, 60 minutos, 70 minutos… difícilmente más. Esa unidad de medida es la base sobre la que puedes construir tu perfecto de trabajo.

2. Calcula cuánto trabajo puedes realiza en ese tiempo

La experiencia te va a dar la respuesta: si tu unidad de atención es de 40 minutos, se trata de que calcules cuánto trabajo eres capaz de realizar en ese tiempo: traducir X palabras, escribir X líneas de código, hacer un boceto, etc.

La mayor parte de las tareas que realizamos en nuestra actividad profesional son parecidas a otras que ya hemos completado anteriormente. Por eso no resulta difícil hacer una estimación. No hace falta que sea exacta. Lo que buscamos es una referencia para planificar el trabajo adecuadamente.

3. Trocea las tareas para ajustarlas los bloques de tiempo

Con esas dos referencias, nuestra unidad de atención y la cantidad de trabajo que somos capaces de realizar en ese lapso, tenemos información suficiente: ya podemos nuestras tareas del día en fragmentos más pequeños, de forma que encajen con nuestros bloques de tiempo. Se trata de ir marcando objetivos razonables.

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4 reglas de oro para negociar mejor

Jueves, 30 de julio de 2009

¿Te gustaría sacarle el máximo partido a tus negociaciones? ¿Quieres saber cómo desbloquear una situación enquistada? Te proponemos “4 reglas de oro” que te ayudarán a conseguirlo. Las podemos resumir así: preparación, paciencia, , y convencimiento. Vamos a verlo en detalle:

Vivir en sociedad es negociar

El , como la vida en sociedad, es una constante con los demás. Normalmente, la es muy rápida y requiere demasiado esfuerzo: ambas partes ceden un poco en sus pretensiones y así consiguen llegar a un acuerdo beneficioso para todos. Se trata de encontrar un equilibrio: una de las partes cede un poco más en un aspecto, pero encuentra una contrapartida en otro, o incluso se ve compensada en una posterior.

El esquema podría ser el siguiente:

-¿Te apetece ir al cine?
-Bien, pero prefiero que sea una comedia.
-¿Qué te parece Con faldas y a lo loco?
-Perfecto. A mí me viene mejor la última sesión.
-De acuerdo. ¿Quedamos en los cines Odeón a las 22.00 horas?
-Muy bien. Intentaré llegar puntual.
-A ver si es verdad… Nos vemos.

Hasta aquí, todo resulta bastante sencillo. Las dos partes se conocen, y comparten gustos y objetivos. Han llegado a un acuerdo satisfactorio enseguida.

Negociar “frente a frente”

Pero no siempre resulta tan fácil, mucho menos en el campo profesional, donde lo que está en juego es nuestro trabajo y nuestro sustento. Hay ocasiones en las que no nos queda más remedio que sentarnos en una mesa, frente a frente, para dirimir nuestras diferencias. Por ejemplo: para fijar el alcance de un , las tarifas, los términos del , o simplemente para adoptar un diseño o una estrategia de actuación.

Lo ideal es que la negociación fluya: que las dos partes expongan sus expectativas con claridad y lleguen a un acuerdo en seguida. Pero por si eso no sucede, es mejor tener un plan B: te proponemos 4 consejos que pueden resultarte muy útiles:

1. Haz los deberes antes de sentarte a negociar

Prepárate antes de la . Ponte en la piel de la otra parte: piensa en cuáles son sus circunstancias de partida, qué es lo que busca, qué necesita, cuáles son sus intereses… Intenta anticipar cuáles serán sus propuestas, y reflexiona sobre cuáles serían las respuestas más adecuadas.

2. Paciencia: mantén tu posición inicial hasta que descubras qué es lo que quiere la otra parte

Conviene tener un poco de paciencia para ir descubriendo, conforme avanza la negociación, qué es lo que la otra parte busca. No tiene sentido que renuncies a tus posiciones iniciales hasta que no sepas con certeza qué es lo que la otra parte pide.

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3 métodos sencillos para "leer" la mente de tu cliente

Martes, 7 de julio de 2009

Sólo hay una manera infalible de saber qué es exactamente lo que tu quiere en el : leer su .

Evitar malentendidos

Trabajar alineados siempre es fácil. Todos hemos recibido alguna vez peticiones demasiado vagas, contradictorias e incluso directamente incomprensibles… Las razones son múltiples. Puede que tu cliente conozca tu área de especialización, y sea capaz de explicarse, o puede simplemente que os entendáis a pesar de hablar el mismo idioma.

El caso es que si hay malentendidos, es muy fácil que el proyecto se convierta en un desastre, porque el cliente espera una cosa y tú estás trabajando en otra totalmente distinta. ¿Cómo evitarlo?

No desesperes, porque tenemos una solución. Aunque todavía no se ha inventado nada para leer la mente, en FreelanceFolder nos proponen 3 pasos muy sencillos para descifrar qué es o que tu cliente quiere. Aquí van:

1. Pregunta todo lo que se te ocurra

Es verdad que muchas veces las respuestas de tu cliente no serán claras ni directas, y a veces no tendrán nada que ver con la pregunta que has formulado. Pero siempre puedes extraer información útil de una conversación. Lo mejor es que te prepares un pequeño guión con las clave, para no dejarte ninguna en el tintero. Después tendrás que enfrentarte al más complicado: filtrar las respuestas para sacar en claro la información que necesitas.

A menudo dejamos de preguntar por pereza, por miedo a parecer “tontos”, o para no resultar demasiado pesados. Pero bastaría una simple fórmula de cortesía para eliminar todos los riesgos. Por ejemplo: “Perdona si insisto tanto y te hago tantas preguntas, pero es mejor que todo quede claro para afinar con el resultado final”. El cliente no se va a molestar por tu insistencia.  Las preguntas le van a ayudar a ordenar su mente, y las respuestas que obtengas te van a permitir obtener una buena fotografía de lo que necesita.

No te pierdas esta lista de preguntas imprescindibles antes de iniciar el diseño de un sitio web.

2. Pide ejemplos de trabajos que tu cliente cree que son buenos

Las palabras que tu cliente diga son muy importantes, y te darán una buena pista. Pero existe una referencia mucho más clara e inequívoca: las muestras de trabajos que él o ella considera que son buenos. Pide a tu cliente que seleccione las que para él son las “mejores prácticas” del mercado, intentando que el nivel de complejidad  de estos ejemplos sea similar al del nuevo proyecto que vais a desarrollar. Así sabrás por dónde respira, y cuáles son sus gustos y preferencias.

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Y si el cliente dice que tu precio es demasiado alto para su presupuesto…

Domingo, 3 de mayo de 2009

No es ningún secreto: estamos en crisis, la gente anda justa de dinero, y a las les sucede lo mismo. Por eso, cada vez es más fácil que escuches el ya conocido: “lo siento, pero lo que pides por el se sale de mi ”. Cuando eso ocurre, puedes pensar que no hay nada más que hablar, que tus servicios no le interesan al y punto. Pero quizá todavía existen posibilidades de reconducir la situación. De eso va el artículo de hoy.

En FreelanceSwitch han repasado las opciones disponibles:

1. Deja que el cliente se vaya

Esta opción está bien cuando tienes un montón de proyectos. Entonces, decir “no” resulta un poco menos complicado. Pero también es cierto que ese momento en que estás “ocupado” es el mejor para ampliar tus cartera de clientes: no tienes presión, porque tu presente profesional y económico no está en riesgo, y eres capaz de con la cabeza fría. En último extremo, siempre podrías retrasar un poco los plazos de entrega para hacerle un hueco al nuevo proyecto…

2. Piensa en rebajar un poco tu precio

Si decides tomar este camino, asegúrate de explicarle claramente al cliente que se trata de una EXCEPCIÓN. Si rebajas tu simplemente porque un cliente lo pide, estarás restándole valor a tu servicio y a tu trabajo.

Esta opción es recomendable sobre todo si el proyecto te parece realmente interesante, o si andas muy justo de dinero…

Utiliza una fórmula similar a la siguiente para explicar el “descuento” a tu cliente:

“El proyecto me interesa para incluirlo en mi portfolio, y por eso he decidido hacerlo con una del xxx”.

Como hemos dicho antes, haz hincapié en que se trata de una excepción. Es una buena manera de evitar que el cliente vaya hablando del descuento a sus amigos y colaboradores.

Por si necesitas inspiración, aquí tienes algunos descuentos que pueden ayudarte a conseguir nuevos clientes, y los riesgos que debes evitar.

3. Inicia una conversación

Cuando el cliente te dice que el precio es demasiado alto, no tienes por qué dar la por zanjada. Puedes iniciar una conversación que posiblemente os llevará a un acuerdo más conveniente para las dos partes:

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¿Qué es un Mercado Freelance?

Viernes, 17 de abril de 2009

¿Has oído alguna vez el término Marketplace? Vamos a tratar de explicarte en qué consiste. Los mercados para o profesionales freelance constituyen uno de los nuevos modelos de negocio surgidos en Internet. Como en todo mercado, la base es el encuentro de y vendedores, y el intercambio de bienes, que en este caso se produce a través de un sitio web.

LOS VENDEDORES son los profesionales independientes (diseñadores, consultores, informáticos, traductores, etc.) que ofrecen su capacidad de trabajo, su conocimiento y su experiencia en diferentes áreas de especialización, pero sin vincularse exclusivamente a un único comprador.

LOS COMPRADORES -principalmente y autónomos- introducen en ese mercado los proyectos que pueden o quieren realizar por su cuenta, normalmente porque esos proyectos se encuentran fuera de su área de especialización.

Funcionamiento

El funcionamiento básico de estos mercados es el siguiente: los profesionales freelance o autónomos disponen de un área en la que pueden mostrar su a los clientes potenciales. Allí incluyen un resumen con su formación, su experiencia profesional, muestras de trabajos que han realizado, tarifas, etc. Por su parte, los compradores introducen en el sitio web información -más o menos detallada- sobre los proyectos que quieren desarrollar. Y con toda la información disponible, seleccionan al profesional que les parece más adecuado para realizar el trabajo. Una vez que ambas partes llegan a un acuerdo, el puede arrancar. Se trata, en definitiva, de poner en contacto las necesidades de unos y otros para que todas las partes obtengan el máximo beneficio.

La plataforma tecnológica

La mayor parte de estos mercados están operados por una “tercera parte”, que es las que ofrece la plataforma tecnológica de encuentro e intercambio, y que asigna las reglas para hacer negocio. Según el operador, estas reglas pueden limitarse a ordenar la información que se presenta en el sitio web. En otros casos, estas reglas determinan también cuál es la forma de realizar la transacción. Algunos mercados permiten el contacto directo entre compradores y vendedores; otros gestionan la intermediación y controlan el proceso de de los servicios, cobrando una cantidad por cada operación (por ejemplo, un 5 ó un 10% de cada contrato).

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42 preguntas que deberías hacerle a tu cliente para saberlo todo sobre el proyecto

Domingo, 12 de abril de 2009

Empezar a trabajar para un cliente es como una pequeña aventura: puede que vaya muy bien, y que dure bastante ; pero también puede que aciertes, y que aquello se convierta en un pequeño suplicio. Para evitar que todo acabe con un cliente insatisfecho, o con un durísimo y mal pagado, que ni siquiera te compensa, es mejor que te enteres bien de todo antes de empezar.

En Freelancefolder nos proponen 42 que debes plantearte y hacerle a tu cliente (directa o indirectamente). Con ellas obtendrás la información necesaria para saber si ese cliente y ese te interesan, podrás evaluar las exigencias y los riesgos, y serás capaz de abordar el trabajo con ciertas garantías. Incluso te permitirán realizar un mejor seguimiento del .

No tienes por que plantear todas las preguntas en todos los casos, pero siempre te vendrá bien tenerlas en cuenta. Aquí van:

Preguntas sobre la del cliente

1. ¿Qué tipo de negocio es el de tu empresa?
2. ¿Cuánto tiempo lleva tu empresa en el negocio?
3. ¿Cuál es el tamaño de la empresa?
4. ¿Qué reputación tiene tu empresa?
5. ¿Cuál es tu cliente-tipo?
6. ¿Quiénes son tus competidores?
7. ¿Cuál es tu dirección (web y postal)?
8. ¿Cuál es tu número de teléfono?
9. ¿Cuál es tu correo electrónico?
10. ¿Cuál es la mejor manera para contactar contigo?

Filosofía de trabajo

11. ¿Qué consideras más importante: la calidad o la velocidad del trabajo?
12. ¿Cada cuánto tiempo quieres ver los avances que voy haciendo?
13. ¿Sueles contratar profesionales ?
14. ¿Prefieres un proceso de trabajo estructurado o desestructurado?
15. Si fuese necesario, ¿te importaría si cuento con otros profesionales para realizar ciertas partes del trabajo?

Sobre el proyecto en concreto

16. ¿Cuál es el objetivo de este proyecto?
17. ¿Qué tipo de formación/experiencia esperas de un freelance para trabajar en este proyecto?
18. ¿Cuál es la exigencia técnica de este proyecto?
19. ¿Cómo ves este proyecto cuando esté finalizado?
20. ¿Cuántas “unidades” (páginas/palabras/pantallas) se necesitan?
21. ¿Cuáles son las instrucciones específicas del proyecto?
22. ¿Tus clientes necesitan que se cumpla algún requisito especial en este proyecto?
23. ¿Puedes mostrarme algún ejemplo de un trabajo que nos sirva como referencia?
24. ¿Quién será mi contacto e interlocutor para este proyecto?
25. ¿Cuál va a ser la disponibilidad tuya o de ese interlocutor durante el proyecto?
26. Si es necesario, ¿tendré disponibilidad para acceder a la información de tu empresa?
27. ¿Hace falta algún software o algún hardware especial para realizar este proyecto?
28. ¿Crees que hay algún o riesgo potencial en este proyecto?

Sobre el acuerdo contractual

29. ¿Cuál es el presupuesto para este proyecto?
30. ¿Quién se quedará con los derechos de propiedad intelectual al acabar el proyecto?
31. ¿Cuál es el plazo de entrega?
32. ¿Cuál va a ser la forma de ?
33. ¿Cuál va a ser la fecha de pago?

Seguimiento del proyecto (una vez acabado)

34. ¿Cómo crees que ha ido el proyecto?
35. ¿Alguna sugerencia?
36. ¿Tienes previsto que de este proyecto salga algún otro?
37. ¿Este proyecto tendrá que ser actualizado o revisado en algún momento?
38. Si este proyecto necesita alguna actualización, ¿crees que esta constituiría un proyecto por separado?
39. ¿Hay algún otro proyecto que pueda realizar para tu empresa?
40. ¿Cada cuánto tiempo necesitas los servicios de un [pon tu profesional]? 
41. ¿Puedo utilizar este proyecto como ejemplo para mi portfolio?
42. ¿Estarías dispuesto a darme un testimonial -una pequeña declaración- para hacer una historia de usuario?

Puedes consultar el artículo original 42 Questions Every Freelancer Should Ask Their Clients, publicado por Laura Spencer en Freelancefolder.

¿Crees que tu proyecto de empresa es "la bomba"? Pídele financiación a Google [Ventures]

Martes, 31 de marzo de 2009

Por probar, que quede. Si estás convencido/a de que tu negocio es una idea realmente brillante, ahora también puedes pedirle ayuda y financiación al todopoderoso . El emperador de las búsquedas acaba de lanzar Google Ventures, un fondo de dotado con 100 millones de dólares y que busca dar soporte a las tecnológicas más prometedoras del mercado. Que alguien se decida a invertir en un momento como el actual, tiene su mérito.

Diferentes sectores, grado inicial de desarrollo

En principio, no es necesario que los candidatos constituyan una “adquisición potencial” para Google. Basta con que se trate de “grandes” compañías (y no estamos hablando del tamaño, sino de la idea y el modelo que hay detrás). va a concentrar su actuación en los siguientes sectores: software, hardware, Internet para consumidores, tecnologías limpias, biotecnología y salud. Las inversiones irán destinadas a empresas en un grado de desarrollo inicial, o incluso embrionario.

Envía una presentación con tu propuesta

Puedes enviar tu propuesta vía email, en una presentación que contenga menos de 20 diapositivas, o menos de tres páginas escritas. Esperan recibir miles de correos, así que no te garantizan una respuesta. Puedes encontrar más información en el blog de Google, o directamente en la web de Google Ventures.

El misterio del googleventures.com

Como ya habrás podido comprobar, el dominio actual de Google Ventures es www.google.com/ventures/ Todos nos hemos preguntado lo mismo: “¿por qué no www.googleventures.com?” Prueba a pinchar en el enlace y verás que ese dominio ya está reservado, aunque actualmente no se usa para nada. En Techcrunch han estado investigando un poco y, dado que se trata de información pública, han comprobado que el dominio pertenece a un tal James Hung de Connecticut, el CEO de un consultora. Curiosamente, la página actual no apunta a esa consultora, y simplemente explica que “actualmente no está disponible”. La reserva expira en junio, y parece que la gente de Google ya ha solicitado el dominio apoyándose en la legislación vigente. En fin: que aquí se sabe todo…

6 señales de alerta: ese cliente puede convertirse en un auténtico dolor de cabeza

Lunes, 2 de marzo de 2009

¿Nunca has tenido un proyecto que ha acabado convirtiéndose en un auténtico infierno? Es imposible saber con exactitud cómo será tu próximo , pero existen algunas señales que nos alertan de los peligros más comunes. En Freelanceswitch han elaborado un buen recopilatorio. Ya sabes: a veces merece la pena decir antes que caer en un agujero negro. ¡Atento a las señales!:

1. “Intenté hacerlo yo mismo, pero…”

Esta frase suena a declaración de artista frustrado… Mal asunto. El cliente ha tratado de hacer el trabajo, pero no ha sido capaz. Y ahora te ha elegido a ti para que recojas todas las piezas y recompongas el proyecto. Aunque no lo diga, es muy posible que ese cliente tenga ya una visión en su cabeza sobre cómo tienen que hacerse las cosas, y no va quedarse satisfecho con algo diferente a lo que tiene en .

Seguramente encontrarás problemas a la hora de mostrarle cuáles de esas ideas son equivocadas, y es muy fácil que no acabes demasiado orgulloso del resultado final, porque nunca habrás tenido el control del proyecto.

Opciones: Este tipo de cliente es muy complicado, así que piénsalo bien antes de aceptar. Eso sí, si consigues que el cliente quede satisfecho, seguro que hablará bien de ti a todos sus colegas y conocidos: al fin y al cabo, has sido capaz de resolver un problema que a él le superó.

Si decides seguir adelante, lo mejor es que intentes que el cliente especifique qué es exactamente lo que quiere y cómo lo quiere, para no perder el en la dinámica ensayo-error-nuevo ensayo.

2. No hay

A simple vista, un proyecto sin un plazo de entrega fijo puede parecer una gran oportunidad para desarrollar un trabajo relajado, sin presiones de ningún tipo. Pero debes estar atento, porque en realidad esto suele significar que el cliente no está demasiado comprometido con el proyecto. Y un cliente que no te devuelve las llamadas de teléfono y que no responde a tus correos es todavía peor que uno que está todo el día encima de ti. A menudo, esta situación puede conducir a que el cliente abandone el proyecto (y es posible que también te deje tirado a la hora de abonar la ).

Incluso si ese cliente parece muy interesado en el proyecto, el hecho de que el plazo de entrega sea demasiado vago puede convertirse en un problema serio: es fácil que cambie de idea muy a menudo. Eso se traducirá en un bucle de revisiones y modificaciones. Lo más posible es que te salgas del . Y suele ser difícil trasladar los extras al cliente.

Opciones: Intenta trazar un plazo de entrega específico. Sé suave pero firme con el cliente. Recuerda que es por el bien de todos: el tuyo y el suyo.

3. “Un amigo me dijo que debería…”

Cuidado con los clientes que pronuncian esta frase. Puede ser un signo de que no conocen bien el tema del que están hablando, y de que quizá ni siquiera necesitan eso que están pidiendo. Esta situación puede conducir al desinterés en el proyecto -tal y como sucede en el caso 1- y a malentendidos muy costosos: es posible, por poner un ejemplo, que el cliente pida un branding completo y que luego -cuando el branding ya está hecho- descubras que lo único que quería era una tipografía de moda para el logo de su empresa.

No te fíes incluso aunque el cliente utilice un lenguaje técnico: es posible que no lo esté utilizando correctamente.

Opciones: Detalla con exactitud lo que vas a hacer, y lo que se necesita para llevar a cabo el proyecto. Intenta obtener del cliente toda la información que puedas. La idea es que descubras qué es lo que el cliente realmente quiere antes de que sea demasiado tarde. Si consigues guiarle correctamente a través del proceso, habrás ganado su confianza, y posiblemente hayas conseguido un cliente para mucho tiempo.

4. Demasiados

Este es un problema típico cuando trabajas con grandes , o con la administración pública. Hay demasiadas personas opinando y decidiendo sobre el proyecto. Eso puede hacer que pierdas el tiempo avanzando en una dirección, para que luego llegue otro interlocutor y cambie los objetivos, o las . También puede ocurrir que quedes atrapado en una “guerra” entre varios interlocutores. Aunque el presupuesto para el proyecto sea grande, es fácil que se diluya en correcciones, revisiones y pasos en falso.

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5 tipos de emprendedores: ¿a qué grupo perteneces tú?

Lunes, 23 de febrero de 2009

Según cuenta Brian Shin -fundador de Visible Measures- en su vida ha encontrado 5 tipos diferentes de emprendedores:

1. El que detecta las
2. El que busca su propio estilo de vida
3. El solucionador
4. El visionario
5. El que cambia las reglas del juego

¿Con qué grupo te sientes más identificado/a? Puedes elegir:

1. El que detecta las oportunidades

El cazador de oportunidades reconoce cuándo una situación particular supone una buena ocasión para hacer dinero, y va a por ella. La oportunidad podría consistir en vender paraguas un día de lluvia, ofrecer botellas de agua heladas en mitad del verano, o explotar una tendencia de éxito para ofrecer algún servicio relacionado.

Son muchos los emprendedores que arrancan así, ya que este tipo de oportunidades  suelen necesitar demasiado capital; requieren, eso sí, actuar con urgencia.

2. El que busca su propio estilo de vida

Este tipo de emprendedor quiere crear un negocio para ser su propio jefe, para trabajar con sus amigos o su familia, o para conseguir un sistema de comprometido pero que no absorba todo su tiempo y su energía, y le permita obtener un equilibrio entre su vida personal y profesional.

Muchos emprendedores de este tipo encuentran problemas para arrancar su negocio, porque si aceptan externa, saben que van a tener que soportar una presión que quizá modifique su proyecto inicial y, por tanto, el estilo de vida que están buscando.

Estos emprendedores pueden dedicarse a cualquier cosa: desde llevar un restaurante hasta montar una pequeña de software. Lo más importante es contar con unos objetivos de vida claros y definidos.

3. El solucionador de problemas

Hay personas que no se sienten satisfechas hasta que no han sido capaces de resolver un problema, aunque sólo se trate de un sudoku o un crucigrama. Muchas arrancan así, con el objetivo -aparentemente sencillo- de solucionar un problema concreto. Y es que, si consigues resolver un problema que afecta a bastante gente, entonces se puede decir que ya tienes un negocio entre manos.

Lo fundamental en este grupo es la capacidad de , necesaria para centrarse en un objetivo determinado, y la voluntad de mejorar.

4. El visionario

El visionario piensa que puede ver el futuro; un mundo futuro más eficiente, más abierto y con más oportunidades para la colaboración. Desde que Internet dejó de ser una curiosidad académica y se convirtió en una infraestructura básica para los negocios, ha habido unas cuantas compañías que han abierto camino; por ejemplo, Napster con la libertad del para la música; 6 Degrees y su apuesta precursora por los contactos sociales online; Altavista, y su búsqueda paralela; Friendster, posiblemente la primera red social; y el mundo virtual de Second Life.

Todas estas iniciativas tienen cosas en común: un espíritu emprendedor y visionario, potencial para cambiar las reglas del juego, y la lucha constante por intentar pasar del caos a una viabilidad a largo plazo.

En cierto sentido, el visionario es el que más hace por el resto de los emprendedores, ya que con su potencial de innovación es capaz de abrir el camino por el que luego muchos transitaremos.

5. Los que son capaces de cambiar las reglas del juego

Son los emprendedores que todos los días encontramos en las noticias, y que son admirados por los estudiantes y fans de la innovación en los modelos de negocio. Steve Jobs (Apple), Bill Gates (), Michael Dell (Dell), Larry Ellison (Oracle), etc. Dejando de lado los encendidos debates sobre sus prácticas empresariales, estos emprendedores no sólo han llevado los productos y la tecnología a otro nivel en la curva de la innovación, sino que siguen haciéndolo casi todos los días.

Hoy, los representantes más sobresalientes de este grupo son Larry Page y Sergey Brin, fundadores de Google, y Mark Zuckerberg, el creador de la red social Facebook. Casi nada…

Uno de los factores clave que definen a este tipo de emprendedor es la innovación sostenida; el hecho de que no solo brillan durante unos meses, sino que son capaces de aportar innovación en un período sostenido de tiempo.

Podéis consultar el artículo original de Brian Shin: Defining The 5 Classes of Entrepreneurs

Gracias Danimata por el soplo.

PD: Sí, el tipo de la fotografía -el que parece sacado de La revancha de los novatos- es en realidad el jovencito Bill Gates.

¿Y si tu posible cliente te da calabazas? 4 formas de decir NO y algunas recetas para sobreponerse

Lunes, 16 de febrero de 2009

Siempre que te dicen , duele… Duele en la pista de baile, en la discoteca y, por supuesto, también en el . Seguro que muchas veces has ofrecido tus servicios a un y éste te han dicho que NO. Pero el hecho es que todas las negativas no son iguales. En Freelanceswitch han recopilado las 4 formas más típicas de darte . No desesperes, casi todas tienen arreglo:

1. “Te he dicho que NO”

Esta es de las que duelen, y puede llegar incluso en un tono hostil… Lo más razonable es dejar a ese posible cliente en paz para probar fortuna en otros lugares. Por fortuna, esta respuesta es la menos habitual. Lo más común es que te dediquen un simple: “Gracias, pero no”. 

2. “Todavía no”

Este NO implica que el cliente TODAVÍA -en este preciso instante- no necesita tus servicios, pero puede que en un futuro esté dispuesto a contar contigo. 

Lo importante en este caso es mantener el : invita a tu posible cliente a suscribirse a tu newsletter, al servicio RSS de tu blog o a tu Twitter; invítale a eventos en los que participes; llama de vez en cuando -sin atosigar- y busca el momento oportuno para “cerrar el trato”.

3. “No sé, no estoy seguro…”

En realidad, este NO puede convertirse en una excelente oportunidad para que muestres al cliente lo que sabes hacer, y lo que has hecho en ocasiones anteriores. Lo mejor que puedes hacer es apoyarte en tu “portfolio”. Usa las experiencias de tus clientes satisfechos para transmitir confianza y seguridad a tu nuevo cliente. 

Lo que NO conviene hacer: Algunos clientes te pedirán que realices algún trabajo o gratuito para ellos como muestra… Es una dinámica peligrosa, sobre todo para ti, porque la recompensa posterior -en forma de nuevos proyectos- puede que llegue o puede que no. Los ganchos promocionales siempre son interesantes -mini-consultorías gratuitas, etc.- pero trabajar por nada no suele ser una buena decisión.

4. “Yo no estoy interesada, pero conozco a alguien que quizá…”

Bueno, de esta negativa al menos se puede sacar un nuevo contacto interesante. Es muy posible que el nuevo contacto también te diga que no, pero eso todavía no lo sabes. Así que lo primero que tienes que hacer es coger el teléfono para comprobarlo.

Recuerda que un solo sí es capaz de borrar el sabor amargo de un montón de noes.  

Puedes leer el artículo original The Four Flavors of No. How to Deal With Them, publicado por Martha Retallick en FreelanceSwitch.